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lunes, 14 de abril de 2008

2 MINUTES TO MIDNIGHT

La parte fácil fue tomar la decisión de asistir, pero todo debe realizarse un paso a la vez, y es q para asistir a un concierto lo primero debe ser contar con las entradas, o en colombiano: “las boletas”. Por suerte cuento con corresponsales en Colombia, entre ello/as, mi primita, quien me echó una mano para la compra de las boletas, y esa es una grandota q se la debo y q tiene derecho a canjearla como, cuando y donde ella quiera.

Solo para q quede en el acta, no solo q la muchacha TUVO q codearse con la crema y nata del heavy colombiano, si no q la venta de estas boletas inicio 2 minutos antes de la media noche, y como era de esperarse los servidores se saturaron, mientras el reloj marcaba las 2:30 am y nada q se podía adquirir una sola de estas tan preciadas entradas vía Internet; lágrimas, dolor y sufrimiento se adueñaron de quienes intentábamos infructuosamente comprar aunq sea una entradita. Pero la niña q era el plan de contingencia, lo logró y no solo q las compró, si no q consiguió Platino, las entradas élite, las entradas a las q muchos bogotanos q durmieron en la entrada de la boletería no pudieron acceder, las entradas q volvieron realidad la fantasía. Este sublime acontecimiento lo festejé con la danza de la victoria en mitad de mi oficina, otros ignoraron el hecho de estar en clases, algunos saltaron y festejaron sin importarles su entorno. Era un hecho, al fin sentiríamos el glamour, la fortuna, el dolor… (The glamour, the fortune, the pain).

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